Hay chimeneas que calientan una estancia y hay otras que, además, transforman por completo la forma de entender el espacio.
Las chimeneas tipo túnel pertenecen a este segundo grupo. Con el fuego visible desde dos lados opuestos, permiten integrar la chimenea entre dos ambientes y convertirla en un elemento arquitectónico que separa, conecta y aporta personalidad a la vivienda.
Son una solución especialmente interesante en proyectos de interiorismo contemporáneo, aunque sus posibilidades van mucho más allá de los espacios minimalistas.
¿Qué es una chimenea tipo túnel?
Una chimenea tipo túnel —también denominada chimenea de doble cara— dispone de dos superficies acristaladas enfrentadas.
El resultado es una visión pasante: podemos contemplar el fuego desde ambos lados de la chimenea e incluso ver, a través de ella, el espacio situado al otro lado.
Esta característica cambia completamente las posibilidades de integración respecto a una chimenea frontal convencional.
La chimenea deja de ser necesariamente un elemento situado contra una pared para convertirse en parte de la propia distribución de la vivienda.
Separar ambientes sin cerrar el espacio
Probablemente esta sea una de las aplicaciones más atractivas de las chimeneas tipo túnel.
En viviendas con espacios amplios y abiertos es habitual querer diferenciar ambientes sin recurrir a un tabique que los independice completamente.
Una chimenea túnel permite crear esa separación manteniendo la continuidad visual.
Salón y comedor, por ejemplo, pueden conservar su identidad propia y, al mismo tiempo, permanecer conectados a través del fuego.
Lo mismo ocurre entre un salón y una cocina, una zona de estar y un distribuidor o incluso entre diferentes áreas dentro de una gran estancia diáfana.
El volumen que contiene la chimenea ayuda a organizar el espacio, pero el cristal y la visión del fuego evitan la sensación de una barrera completamente cerrada.
El fuego como parte de la arquitectura
Una de las razones por las que nos gustan especialmente este tipo de chimeneas es que permiten trabajar con algo más que el propio aparato.
Se diseña el conjunto.
El volumen de la chimenea puede llegar hasta el techo o quedar parcialmente abierto; puede ser ancho y rotundo o buscar una integración mucho más ligera; puede situarse en el centro de una estancia o prolongar un elemento arquitectónico ya existente.
También podemos jugar con los materiales y acabados.
Un revestimiento claro y continuo puede conseguir que prácticamente desaparezca la estructura y que toda la atención recaiga sobre el fuego.
Los tonos oscuros generan un efecto completamente diferente, más rotundo y contemporáneo.
La piedra, los materiales cerámicos o porcelánicos y otras soluciones de revestimiento permiten adaptar el diseño al estilo de cada vivienda.
Incluso la combinación con elementos de madera puede ofrecer resultados espectaculares, siempre que su utilización y ubicación sean compatibles con las distancias y condiciones de seguridad de la instalación.
Una chimenea para disfrutar desde dos ambientes
Una chimenea tradicional suele tener una orientación muy definida: el mobiliario y la zona de estar se organizan alrededor de su parte frontal.
Con una chimenea túnel esa relación cambia.
El fuego deja de pertenecer a un único espacio.
Podemos disfrutar de él mientras estamos sentados en el salón y seguir viéndolo desde el comedor. O convertirlo en el punto de conexión entre dos zonas con usos completamente diferentes.
Esto permite que la chimenea tenga una presencia mucho mayor dentro de la vivienda sin necesidad de que el aparato sea visualmente más grande.
Además, la visión a través de las dos caras aporta profundidad y hace que el fuego se perciba de una forma especialmente ligera.
No existe una única forma de diseñar una chimenea túnel
Aunque el concepto es sencillo —un hogar con visión por dos caras enfrentadas—, las posibilidades son muy diferentes.
Existen hogares más verticales, modelos horizontales de gran anchura y soluciones más compactas. También encontramos distintas proporciones de cristal, acabados interiores y sistemas de apertura.
Fabricantes como Hoxter disponen de una amplia gama de hogares tipo túnel con diferentes dimensiones, lo que permite adaptar el diseño de la chimenea a proyectos arquitectónicos muy distintos.
Otro ejemplo es la Nickel 700 de Lacunza, un hogar de doble cara que permite disfrutar del fuego desde diferentes espacios.
La elección, por tanto, no debería comenzar únicamente por una marca o un modelo concreto.
Nos parece mucho más interesante empezar por otra pregunta:
¿Qué queremos conseguir con la chimenea dentro del espacio?
A partir de ahí podemos estudiar qué tipo de aparato y qué proporciones se adaptan mejor al proyecto.
Una pieza protagonista… o completamente integrada
Una chimenea túnel no tiene por qué llamar necesariamente toda la atención.
Puede hacerlo, por supuesto.
Un gran hogar situado en un volumen central puede convertirse en el protagonista absoluto de un salón.
Pero también podemos buscar justamente lo contrario: integrar el aparato en la arquitectura de manera que el revestimiento pase prácticamente desapercibido y únicamente destaque el fuego.
Esa versatilidad hace que este tipo de chimeneas funcionen tanto en interiores muy contemporáneos como en viviendas más cálidas y naturales.
El resultado depende en gran medida de algo que consideramos fundamental: pensar en la chimenea desde el principio del proyecto y no incorporarla como un elemento aislado al final de la decoración.
Diseño sí, pero sin olvidar que estamos instalando una chimenea
Toda esta libertad estética tiene necesariamente una parte técnica.
Una chimenea puede ser una pieza extraordinaria de interiorismo, pero detrás del revestimiento existe un aparato que genera temperaturas elevadas y un sistema completo de evacuación de los productos de la combustión.
Por eso, su ubicación no puede decidirse exclusivamente por criterios decorativos.
Hay que estudiar, entre otros aspectos, las características y potencia del aparato, el recorrido y dimensionado del conducto de humos, la aportación de aire necesaria para la combustión, la ventilación del revestimiento cuando corresponda, los materiales utilizados y las distancias de seguridad.
También deben respetarse las instrucciones del fabricante y la normativa aplicable a la instalación.
Esto es especialmente importante cuando queremos integrar la chimenea con mobiliario, madera u otros materiales sensibles a las temperaturas.
Por eso creemos que el diseño y la solución técnica deben plantearse conjuntamente desde el principio.
No se trata de diseñar primero una chimenea bonita y buscar después cómo instalarla. Se trata de conseguir que la solución estética que hemos imaginado sea también técnicamente viable, segura y adecuada para la vivienda.
Chimeneas tipo túnel: cuando el fuego conecta los espacios
Las chimeneas tipo túnel ofrecen una manera diferente de incorporar el fuego al interior de una vivienda.
Permiten separar sin aislar, crear perspectivas, conectar ambientes y convertir la chimenea en parte de la propia arquitectura.
Pero precisamente porque ofrecen tantas posibilidades de diseño, cada proyecto debe estudiarse de forma individual.
En Chimeneas Suberri podemos ayudarte a valorar las diferentes opciones, elegir el aparato adecuado y estudiar cómo integrarlo en tu vivienda teniendo en cuenta tanto el resultado estético como las exigencias técnicas de la instalación.
Somos empresa instaladora y mantenedora habilitada conforme al RITE y realizamos proyectos e instalaciones de chimeneas en Gipuzkoa.
Porque una buena chimenea no debería obligarnos a elegir entre diseño, funcionamiento y seguridad.




