Cuando realizamos labores de deshollinado, nos encontramos más veces de las que quisiéramos con conductos en muy mal estado. En muchos casos, se trata de chimeneas que llevan más de treinta años funcionando sin que nadie haya verificado jamás su estado. Y claro, con el paso del tiempo, eso pasa factura.

Una situación bastante común es la siguiente: compramos una casa y el vendedor nos dice, con entusiasmo, que “tiene chimenea”. La ilusión nos puede. Encendemos un periódico para ver si tiene buen tiro, comprobamos que el humo sube… y a partir de ahí, nos lanzamos: compramos una chimenea bonita y la vestimos con un elegante revestimiento de pladur.

ERROR.

Antes de instalar nada, lo primero —y más importante— es verificar el estado del conducto. No vale con que tire bien un día. El tubo debe cumplir una serie de requisitos técnicos para garantizar la seguridad y el buen funcionamiento de la chimenea.

Es responsabilidad del instalador asesorarte correctamente sobre ello y realizar las comprobaciones necesarias antes de poner en marcha la instalación.

¿Qué debemos hacer entonces?

Hay que contactar con una empresa habilitada por Industria que cuente con el carnet RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) y disponga de las herramientas adecuadas y los conocimientos técnicos para hacer un diagnóstico completo del estado de tu chimenea.

Una revisión profesional puede evitarte problemas mayores en el futuro: obstrucciones, fugas de humo, incendios… Prevenir siempre es mejor que lamentar.

 

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