Vamos a hablar de los problemas de tiro en las chimeneas y sus posibles causas.

Interior de una chimenea

La combustión se produce gracias a la combinación de dos elementos: material combustible sólido (en este caso la leña) y oxígeno.

Por un lado, el oxígeno para la combustión se deberá aportar según las recomendaciones de cada fabricante: canalización desde el exterior o desde el interior de la propia vivienda. Hay que respetar siempre el volumen de aire requerido, en caso contrario empezaremos a tener problemas.

El otro elemento, la leña, es vital para completar esa combustión: cuidado con la humedad de la misma (no debe superar el 20%). Cuando quemamos madera muy húmeda generamos una gran cantidad de humo y no calentamos; ese porcentaje de humedad lo evacuamos por el conducto en forma de vapor de agua ensuciando la chimenea.

Otro elemento fundamental es el conducto que tiene que cumplir los siguientes requisitos:

  • Tener del mismo diámetro que la salida del hogar que estamos instalando.
  • Resistir la acción química de los condensados.
  • Soportar las altas temperaturas de los gases de la combustión y, en su caso, hasta algún incendio.

La evacuación de los humos se produce gracias a la ley física de la convección: el aire caliente pesa menos que el frío y, por lo tanto, asciende. Se debe generar una depresión de, al menos, 12 pascales. En este proceso intervienen la longitud y la temperatura.

La longitud debe ser de, al menos, 5 metros y una vez que llegamos a la cubierta superar la parte más alta del tejado. Además es recomendable colocar un remate (sombrero) que impida los revoques; desaconsejamos los giratorios.

La temperatura del conducto de humos es fundamental para un buen funcionamiento, tanto si se trata de una chimenea metálica como de un conducto de obra: el humo no se puede enfriar.

La consecuencia más destacada es que la chimenea debe romper constantemente un tapón de aire frío provocando un mal tiro y gran condensación. La mezcla de la condensación con el hollín generará gran cantidad de creosota y, probablemente, la obstrucción del conducto e incluso el incendio del mismo con el peligro que eso conlleva.

En una chimenea de obra lo ideal es entubar todo el recorrido hasta llegar a la cubierta donde sellaremos bien entre el entubado y la chimenea.

En cualquier caso, siempre que el conducto vaya por el exterior de la vivienda es necesario instalar una chimenea aislada (de doble pared).

En otra entrada http://www.suberri.com/el-tubo-o-esta-chimenea-no-funciona/ ya hablamos de los riesgos que conlleva instalar una chimenea sin conocer el estado del conducto.

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